Pulse aquí para acceder a la web de la Agencia de Promoción y Empleo del Ayuntamiento de Hellín radiohellinAsociación de Comerciantes y Empresarios Hellineros
Resolución original (800x600)  Resolución ampliada (1024x768)  Incrementar tamaño de texto  Decrementar tamaño de texto  Tamaño de texto original

?

El tambor es el instrumento que se convierte en objeto de culto durante los días de Semana Santa en que casi todo gira alrededor de él. En Hellín los tambores con sus redobles sonarán durante toda la noche, acompañando el desarrollo de estas celebraciones pasionales declaradas de Interés Turístico Nacional.
 
... Y SOBREVIVIMOS Imprimir E-mail
  Escrito por Miguel Galindo Sánchez.   Fecha: 07.09.2006.

Cuando pienso en cómo vivimos los de mi generación, los anteriores y los posteriores inmediatos, y lo comparo con lo que hoy nos postulan, cada vez lo entiendo menos, y cada vez me parece más raro que lográsemos sobrevivir sin más traumas que los justos, sin más tontunas que las estrictamente necesarias, y sobre todo, sanos y salvos, vivos y coleando. Es rarísimo, un verdadero milagro, que podamos contarlo, pero que además lo hagamos con coherencia y sin babear, según parece, es un auténtico prodigio.

Porque somos de los que nos alimentaron con garbanzos desde el segundo mes, y con lentejas y habichuelas, y con todo lo que se pudiera picar en casa y moler a encía. Somos de los que nos arreaban leche de cabra – de vaca, con suerte – y nos daban agua de aljibe o de grifo sin filtrar. Somos de los que nos criamos con chupete redondo y dormíamos boca abajo en cunas pintadas de colores acrílicos al plomo. De los que vivimos bajo techo de uralita. De los que nos hacían sahumerios de eucalipto cuando tosíamos, nos machacaban con antibiótico cuando marcábamos termómetro, nos purgaban con ricino cuando nos olía el aliento de arriba y el de abajo, y nos operaban de las anginas en vivo y a tijera. Somos de los que nos fabricábamos nuestros propios juguetes peligrosos sin pasarlos por normalización, y de los que nos transportaban sin más adminículos de seguridad que los de doña Prudencia. De los que combatíamos la piojera con gasoil en cabeza al cero bajo boina. Somos de los que nos descalabrábamos mutuamente con tirachinas, en conjunto con balones de trapo y piedra, y en solitario con carros cuesta abajo. De los que escolarizamos a régimen de pescozones, palmetazos, letra y sangre, sin derechos, ni psicólogos, ni psicoterapeutas, ni pedagogos que llevarnos a la neura… Y, sin embargo, sobrevivimos.

 

Somos de los que crecimos con obligaciones y sin derechos. De los que trabajábamos gratis para aprender un oficio, y de los que salimos adelante con porquesíes y porquenoes. Somos de los que nos lo montamos sin coche, sin móvil, sin pastilla, sin botellón y sin cuento. De los que teníamos que ayudar a una familia que apenas podía ayudarnos a nosotros, pero de los que, si te ayudabas a ti mismo, algún diós prójimo terminaba echándote una mano. Somos de aquellos que distinguían el premio del castigo aún conociendo el amor y el cariño, y además lo encajaban con el respeto y la obediencia. De aquellos que entendíamos de afectos rectos, de aprecios con precios y de exigencias generosas. Somos de los que buscamos lo que no pudimos encontrar y encontramos aquello que no buscábamos… Y, sin embargo, sobrevivimos.

 

Somos de los que aprendimos a ser libres sin libertad, de los que olisqueamos la plenitud sexual sin sexo, de los que aprendimos moral a pesar de la moralidad. Somos de los que aceptamos el pecado calándonos al hipócrita, de los que lidiamos con el catecismo y con la formación del espíritu nacional. Somos de los que apreciamos la pureza pero odiamos al puritano. De aquellos que emparejamos conciencia y dictadura pero nos apañamos con los dictados de nuestra propia conciencia… Y, sin embargo, sobrevivimos.

 

Somos de los que nos empinamos en un tiempo sin televisión, sin aire acondicionado ni seguridad social. De los que íbamos por el mundo sin airbag, sin controles de calidad ni gps al que preguntar dónde coño estábamos. Somos de los que nos metíamos en el cuerpo ultramarinos sin envasar al vacío, sin certificación de sanidad y sin fecha de caducidad, ni puñetera falta que les hacía. Somos de los que sabían sobradamente lo necesario para vivir la vida porque disponían de lo imprescindible para poder vivirla. De los que acosábamos, perseguíamos y devorábamos una cultura que nos negaban por sistema del sistema. De los que sabíamos que había un régimen porque estábamos a régimen de todo...Y, sin embargo, sobrevivimos.

 

Somos de un tiempo no medido, no pesado, no homologado, no equilibrado, no educado, no formado, no informado… Y, sin embargo, hemos sobrevivido sin más problemas que los estrictamente justos. Pues miren, no encaja. Según los actuales expertos nos tendríamos que haber extinguido con el primer biberón de Pelargón que nos largaron. Como los dinosaurios. Con tanto disparate que han hecho con nosotros, y aquí estamos, viviendo y sobreviviendo… Inexplicable, óiga

Accesos: 1154
Comentarios (1)add comment

Mundo dice: .html

Has hecho un excelente retrato de una época demasiado dilatada. Soy del 57 y algunas de las cosas que citas no llegué, por suerte, a conocerlas. De todas formas reconozco mi niñez y primera juventud en muchas de ellas. Muchas gracias por tu aportación memorística y un cordial saludo de superviviente...
 
Informar de Abuso
Votar negativo
Votar positivo
08 noviembre, 2008 . Votos: +6

Escribir comentario
quote
bold
italicize
underline
strike
url
image
quote
quote
smile
wink
laugh
grin
angry
sad
shocked
cool
tongue
kiss
cry
más pequeña | más grande

security image
Escribe los caracteres de la imagen


busy
 
< Anterior
HELLIN.NET - COPYRIGHT (C) 2002-2009 PHOBOS INTERNET, S.L.  CON LA COLABORACIÓN DEL EXMO. AYUNTAMIENTO DE HELLÍN